Accidente de avión en Estambul

El pasado lunes 3 de febrero vimos como un Boeing 767-300 de Air Canada tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Madrid (Barajas). El avión, que cubría la ruta desde dicho aeropuerto hasta Toronto con 128 pasajeros, despegó alrededor de las 14:30. Después de lo que parecía una primera media hora de vuelo normal, la tripulación se percató de que habían sufrido desperfectos en el motor izquierdo a causa de la ruptura de una de las ruedas del tren de aterrizaje. El piloto avisó a la torre de control e inmediatamente se activó la alarma. Aún así, el avión siguió volando para perder combustible hasta las 19:30. Durante ese tiempo un F-18 del Ejército del Aire se acercó para tomar fotos del tren de aterrizaje para valorar desperfectos. A pesar de que una de las ruedas estaba dañada, el piloto consiguió aterrizar la aeronave exitosamente bajo la atenta mirada de los servicios de emergencia en caso de dificultades.



No suficiente con ello, hoy 5 de febrero, nos llega la noticia de otro incidente, esta vez en el aeropuerto de Sabiha Gökçen, el menor de Estambul situado en la zona asiática de la ciudad. La aeronave, un Boeing 737-800 (PC2193) de la aerolínea Pegasus Airlines con 177 cubría la ruta desde Izmir hasta Estambul. Cuando el piloto intentaba frenar el avión se encontró con que se había quedado sin pista y sin tiempo para reaccionar y hacer un go-around. La razón de este accidente es que mientras aterrizaba alrededor de las 18:20 hora local había fuertes vientos, lo que le llevó a aterrizar con rachas de hasta 30 nudos de viento en cola. Según FlightRadar24, la velocidad era de 63 nudos justo antes de caer en un terraplén situado a unos 70 metros del final de la pista.



Como se ha podido observar en algunas imágenes el avión se ha partido en tres piezas. Este hecho puede sugerir que ha habido bastantes muertes, pero según el ministerio de sanidad turco afirman que solo ha habido una por ahora, pero es sí, 157 heridos.

El incidente en Estambul es muy relevante para Pegasus Airlines, ya que durante los dos últimos años ha tenido otros dos accidentes. Hace menos de un mes, el 7 de enero, otro Boeing 737-800 no se consiguió detener en la pista aterrizando en Estambul, pero no hubo heridos. Asimismo, el 13 de enero de 2018 otro Boeing 737-800 se desvió mientras aterrizaba y casi acaba hundiéndose en el mar Negro en Trabzon. Estos sucesivos incidentes dan una sensación de inseguridad a los pasajeros de la aerolínea low-cost turca e incluso hará disminuir la venta de billetes.



Pero la mala repercusión no se queda ahí. Si recuerdas los modelos de los aviones accidentados, todos son del fabricante norteamericano Boeing. Aunque sea verdad que las razones de los accidentes sean fallos de los pilotos o torres de control (no el de Madrid), las aerolíneas y pasajeros pueden empezar a desconfiar de los aviones de dicha marca. Pero los mayores problemas para Boeing comenzaron en octubre de 2018 con el accidente del Lion Air 610 y cinco meses más tarde el del Ethiopian Airlines 302. Ambas catástrofes fueron por fallos en el diseño del avión, los 737 MAX, por lo que la mayoría de países han decidido prohibir que volasen a nivel comercial. Boeing ha tenido que guardar los cientos de aviones y arreglar los problemas, que todavía no han solucionado. Todos estos accidentes no contribuyen para que Boeing salga de esta crisis, que desde liego no parece que sea en un futuro cercano



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