• Fernando Magnet Vega

Audi Quattro y la tracción total

Hace 40 años, en el Salón de Ginebra, Audi desvelaba el mítico Audi quattro, su primer deportivo de serie con tracción a las cuatro ruedas. También fue el segundo coupé de la historia en incorporar esta tecnología. Y es que, salvo contadas excepciones, este sistema había sido patrimonio esencialmente de vehículos todoterreno o industriales.

Pero, además, supuso un antes y un después para Audi por ser el encargado de abrir la puerta a la tracción integral quattro, que ya es una seña de identidad de la firma de Ingolstadt. A lo que se suman sus éxitos cosechados en competición, a la que estuvo profundamente ligado desde su nacimiento.

Con la transmisión quattro lista para equiparla en su nuevo deportivo, nacía el Audi quattro, que fue presentado en la muestra suiza en marzo de 1980, desembarcando en el mercado alemán a finales de aquel año y a un precio de 49.900 marcos (unos 4,2 millones de las antiguas pesetas).

Sus líneas afiladas y cuadradas, muy al estilo de los deportivos de los años 80, como por ejemplo el DeLorean DMC-12, iban acompañadas de un propulsor turbo de 5 cilindros y 2.1 litros cuyos 200 CV se transmitían a las cuatro ruedas mediante la tracción total permanente quattro. Este primer Audi quattro hacía el 0-100 en 7,1 segundos y su velocidad máxima se fijaba en los 220 km/h. Asimismo, contaba de serie con asientos deportivos, faros antiniebla y llantas de aleación.

Hasta el fin de su producción, en 1991, el Audi quattro recibió varias modificaciones técnicas. Por ejemplo, en 1987, el diferencial central con bloqueo manual se sustituyó por uno Torsen, que mejoraba la eficacia de la tracción al distribuir el par de forma variable, además de permitir el giro independiente de los ejes.

Ello posibilitó que la tracción total dejara de ser incompatible con el sistema antibloqueo de frenos ABS. No obstante, en este nuevo sistema mantenía un diferencial convencional en el eje posterior, el cual podía bloquearse en condiciones de baja adherencia.



Por otro lado, en 1984 una nueva versión del deportivo germano se estrenó en el mercado. Se trataba del Audi Sport quattro, desvelado en el Salón de Frankfurt de 1983. En un primer momento, esta versión más potente fue concebida para tomar el testigo del quattro en el Mundial de Rallys (WRC). Pero, para que fuera admitido en competición, el reglamento obligaba a los fabricantes a producir un mínimo de 200 unidades de calle.

El Audi Sport quattro se distinguía por una menor distancia entre ejes, ganándose el sobrenombre de 'Shorty', por su carrocería más ligera (en aramida y fibra de carbono) y porque el propulsor sobrealimentado de 2.1 litros y cinco cilindros fue ajustado, añadiendo un árbol de levas y cuatro válvulas por cilindro, en vez de dos. Así, el Sport quattro llegaba hasta los 306 CV y los 350 Nm de par, a un máximo de 3.700 vueltas.

El 'Shorty' tuvo el honor de convertirse en el primer superdeportivo jamás concebido en los cuarteles de Audi, antecesor del actual Audi R8, así como en el modelo de producción más potente producido por la firma de los cuatro aros.

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