El golpe de estado olvidado

Actualizado: 13 de abr de 2020

En 1933 la mayoría de los españoles había elegido un Gobierno de centro derecha que pusiera freno a las reformas republicano-socialista del primer bienio. Además, era la primera vez que votaba la mujer en unas elecciones generales y habían apoyado mayoritariamente a la CEDA


El partido dirigido por el abogado José María Gil Robles había sido la fuerza ganadora, obtuvo 115 diputados, como segunda fuerza se encontraban los centristas de Alejandro Lerroux, el Partido Republicano Radical (PRR), con 102; el PSOE se había quedado con 59 tras el cambio de Besteiro por Largo Caballero. El resto de partidos con representación eran todos de derechas: agrarios, carlistas, la Lliga, Renovación Española. Los comunistas solamente habían obtenido un diputado.





Pese a esta aplastante victoria del centro derecha y la derecha, los partidos de izquierda presionaron al presidente de la Segunda República, Niceto Alcalá Zamora, para que no encargase la formación de Gobierno a Gil Robles. Amenazaban con una revolución en caso de que la CEDA entrase en el Gobierno.


En lugar de aplicar la legalidad y encargar la constitución del Ejecutivo a Gil Robles, corrió el turno y nombró Jefe de Gobierno a Lerroux. A pesar de ello, Gil Robles colaboró durante un año con el líder del PRR. Finalmente solicitó a Alacalá Zamora la entrada en el Gobierno de tres diputados de la CEDA. Para evitar conflictos, el propio Gil Robles no pidió ninguna cartera para él.


Los socialistas llevaban meses comprando armas e instrullendo a milicias por si ocurría esto. La clave era la frase “¡Atención al disco rojo!”. Y el diario del PSOE, El Socialista, lo publicó. Las milicias del PSOE, las anarquistas y las comunistas se lanzaron a la revolución contra un Gobierno que se había ceñido a la legalidad.


El objetivo era dar un golpe de Estado que derrocase el régimen que ellos mismos habían traído. La izquierda no respetaba las reglas del juego cuando no corrían a su favor, aunque las hubieran redactado ellos.



El 5 de octubre de 1934 la UGT, la CNT, el PSOE, el PCE, LaLliga proclamaron la revolución en diferentes partes de España, los dos focos principales donde fue necesario la ayuda del ejercito fueron en Asturias donde hubo 1000 muertos y 10000 juicios. El otro foco fue Cataluña donde, el presidente de la Generalidad Catalana, Lluis Compayns, declaró la independencia de Cataluña aludiendo a la "independencia" de 1714. El presidente fue detenido con todo el gobierno y mandados al exilio.


Se estima que, en los quince días de revolución, hubo en toda España entre 1500 y 2000 muertos de los que unos 320 eran militares; y unos 35 sacerdotes. La ciudad de Oviedo quedó prácticamente destruida y se estima que en toda España fueron detenidas y sometidas a juicio entre 15 000 y 30 000 personas por participar en la revolución.

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