Tributo a Kobe Bryant

El domingo 26 de enero falleció el exjugador de baloncesto profesional Kobe Bryant junto a Gianna, una de sus hijas, y otras siete personas en un accidente de helicóptero. 

Se dirigían a un torneo de baloncesto que iba a jugar Gianna en la Academia Mamba Sports, fundada por Kobe para enseñar a cientos de jóvenes (entre ellos a Gianna, la cual trabajaba duro para seguir con el legado que dejó su padre.) a competir en el deporte al que había dedicado su vida. 


En principio, durante la mañana del domingo no estaba permitido volar por Calabasas, (región de California) debido a la espesa niebla. Sin embargo, la torre de control permitió al helicóptero en el que viajaba Kobe que despegara pero siempre con la condición de ser guiado y controlado por la torre. 


Cuando el helicóptero llevaba más de 30 minutos de vuelo, la torre avisó al piloto de que estaban volando demasiado bajo, la radio empezó a fallar y momentos después se perdió la conexión. Minutos más tarde se informó de un accidente aéreo en una zona montañosa de difícil acceso en la región de Calabasas.


Esta noticia fue muy impactante e inesperada. Kobe ha significado mucho para muchas personas y desde el periódico El Juvenil queremos hacer un tributo a esta leyenda, no sólo del baloncesto sino del deporte mundial, recordando su carrera, lo que ha hecho por el deporte y lo que ha significado para nosotros.


Kobe era hijo del jugador de la NBA Joe “Jellybean” Bryant que estaba casado con la modelo Pamela Cox y que juntos habían decidido tener tres hijos; dos chicas llamadas Shaya y Sharia y el pequeño de la familia, que tenía un extraño nombre. Amantes de la comida japonesa, los Bryant quedaron un día impresionados con la deliciosa carne de ternera de la ciudad nipona de Kobe y decidieron llamar así a su hijo, que nació en Philadelphia el 23 de agosto de 1978. (Otra curiosidad es que se debe pronunciar “Kobe” tal cual está escrito, no Koubi ”)



Cuando Kobe tenía 6 años, su padre decidió que ya estaba cansado de la NBA y que no quería viajar de forma tan constante (había pasado por los Sixers, Clippers y Rockets), le gustaba la forma de vida europea y cuando recibió una oferta de un equipo de la Lega italiana no dudó ni un instante en aceptarla.


Se instaló a 70 kilómetros de Roma con su familia, en Rieti, y puso una canasta en el jardín de la casa alquilada justo al lado de una ventana para que Kobe, que no soltaba el balón de baloncesto, pudiera jugar. Los dueños temían que rompiera el cristal pero eso nunca ocurrió.

Los compañeros de equipo de Joe recuerdan como Kobe siempre acompañaba a su padre a los entrenamientos y como costaba quitárselo de encima para poder empezar a entrenar. ”Venía siempre a los entrenamientos con su padre. Siempre quería tirar a canasta o retar a un ‘uno contra uno’ a quien fuera. Siempre quería comprobar sus progresos. Había que sacarle casi a patadas de allí para poder entrenar”, afirmaba Phil Mellino, compañero de equipo de Joe.


Fue en Rieti donde Kobe empezó a jugar. Uno de los entrenadores del club le invitó a jugar un torneo de minibasket, aunque tenía dos o tres años menos de lo permitido. El entrenador rival, admitió esa excepción pensando que un chico tan joven no podía hacerles daño…

Aquello fue una masacre, las primeras cinco jugadas del partido fueron cinco robos consecutivos de balón de Kobe que acabaron en canasta. Varios niños del equipo contrario se pusieron a llorar, los padres protestaron y obligaron al entrenador a retirar a aquel chico negro. No hubo forma de consolarlo, tuvieron que improvisar un trofeo al mejor jugador del partido para compensarle.



A todo esto, su padre se salía en Rieti, en la temporada 85-86 promedió 37,6 puntos por partido y fue elegido MVP del All Star de la Lega de ese año. Sin embargo, en ese partido lo que llamó la atención fue un chico que se puso a tirar a canasta en el descanso del partido. Encadenó veinte lanzamientos sin fallo y los 7000 espectadores del pabellón aplaudieron a rabiar a aquel fenómeno. Era Kobe, tenía 7 años.


Ese verano, el club Rieti estaba en dificultades económicas y tuvo que vender a Joe a la Viola Reggio Calabria, donde nunca se adaptó. El destino quiso que se enfrentaran al Rieti, que se jugaba el descenso, en el último partido de la temporada y Joe hizo el peor partido de su carrera en Europa, sólo anotó 8 puntos, bostezaba durante los tiros libres y mandaba besos a la grada. Quería que su equipo se salvara, él era leal y eso enseñó a Kobe, como se ha podido ver posteriormente.


Kobe llevaba el baloncesto en la sangre, tiraba a canasta de sol a sol y su padre le enseñaba fundamentos. Cuando tenía 12 años le dejaron jugar unos minutos en un partido benéfico en Italia donde habían acudido los mejores jugadores norteamericanos de la Liga. La primera vez que cogió el balón, metió un triple. 


Kobe también jugaba al fútbol aunque con mucho menos interés y veía vídeos de Jordan con sus amigos, con los que también intercambiaba zapatillas. En el colegio, una de sus profesoras afirma que era brillante pero que su asignatura (matemáticas) no le gustaba mucho, ya que su inteligencia era creativa, no esquemática.



Giudici, uno de sus compañeros de equipo y el que más se acercaba a su nivel, confesó que no era lo mejor tener un compañero de equipo así de bueno porque te hacía sentir un poco inútil. Además tenía claro su futuro; “una vez se hizo daño en la rodilla y temía que eso le pudiera impedir jugar en la NBA. Nos echamos a reír. Tenía 12 años.” dijo Prandi, otro compañero.


Joe empezó a tener problemas de vista y decidió retirarse. La familia volvió a EE.UU. Lo demás es historia.


Fue seleccionado con 17 años en el puesto 13 del draft de 1996 (sin haber pasado por la universidad) por los Charlotte Hornets, que inmediatamente lo traspasaron a los Ángeles Lakers, franquicia en la que jugó durante 20 temporadas. 

Llevó los dorsales 8 y 24. Fue MVP de la temporada 2008, 18 veces All-Star (partido del que fue 4 veces MVP), 2 veces MVP de las finales, 2 medallas de oro olímpicas con la selección nacional...

Pero más allá de las estadísticas, lo que forjó Kobe fue una actitud de vida, una mentalidad, una ética de trabajo, una forma de afrontar cada partido, cada entrenamiento, cada ejercicio, cada tiro… The Mamba Mentality.

Una mentalidad que ha inspirado a millones de personas en todo el globo terráqueo y que le hizo ganar 5 anillos(2000, 2001,2002, 2009, 2010), lo que para él era lo más importante y por lo que entrenaba cada día.



Kobe acabó su carrera en 2016 anotando 60 puntos en una remontada espectacular contra Utah Jazz tras ser retado a meter 50 puntos por su excompañero de equipo Shaquille O’Neal.  Actualmente es el cuarto máximo anotador de la historia, tras ser superado hace unos días por LeBron James.


El 18 de diciembre de 2017, sus camisetas con los dorsales 8 y 24 fueron retiradas por Los Angeles Lakers, siendo la primera vez en la historia de la liga, que a un jugador le retiran dos números el mismo equipo. Ese mismo día, presentó su corto “Dear Basketball” que ganó un Óscar, y es que Kobe tras su retirada, no paró ni un instante.

Aparte de ganar un Óscar, fundó una academia de deporte llamada Mamba Sports, una productora de “Storytelling” y escribió un libro llamado “The Mamba Mentality”, que sinceramente, no puedo recomendar más. 



Se han hecho múltiples documentales sobre su vida y carrera. Y hay mucha información que si de verdad te interesa aprender más sobre esta estrella te recomiendo ver, para poder comprender su mentalidad.


También hay que resaltar lo mucho que ha hecho por el deporte femenino ya que tras su retirada, ayudó a su hija Gianna a comprender y entrenar el juego de la misma manera y pasión que él. Se convirtió en todo un embajador del deporte femenino y apoyó el baloncesto en todas las zonas del mundo.

Fue uno de los primeros jugadores que decidió ir a Asia para globalizar el baloncesto y creía firmemente que el baloncesto europeo era un juego increíble.

Defendía que los europeos siempre han sido increíbles jugadores y que técnica y estratégicamente somos los mejores del mundo.


Para nosotros Kobe siempre debe ser una referencia ya que se podría decir que fue el jugador que nos dio nuestro primer anillo de la historia del país allá cuando jugaba con Pau Gasol, al que consideraba un hermano. También nos acordamos de ti Pau, esperamos que pases de la forma más liviana posible estos duros momentos.



Para finalizar, personalmente, si todavía estás leyendo este artículo, quiero y desde la sección de deporte El Juvenil queremos dar las gracias primero a ti por seguir leyendo, eres un héroe. Y segundo, al héroe. Gracias Kobe por todo lo que has hecho, por la inspiración que has sido para cada uno de nosotros y por lo que nos dejas. Nos acordamos de tu familia, a la que sin duda alguna, dejas orgullosa y como dice Bad Bunny en una canción que te ha dedicado; te vas acompañado al cielo por Gianna para no tener que jugar sólo ahí arriba.


Nosotros seguiremos tus palabras y las de Allen Iverson que como bien dice; ”son días duros, pero seguiremos adelante más fuerte que nunca porque es lo que Kobe habría hecho”. Estás de acuerdo, verdad? Bueno, lo estés o no, seguiremos tu ejemplo. El Juvenil está de luto.


Gracias Mamba. #mambamentality 


Artículo realizado por Diego Cendón.



Santiago Arenas (escritor de El Juvenil): La vida tiene estas sorpresas, hay que apreciar cada momento que tenemos. Kobe no sólo fue un ejemplo para muchos en la cancha: era un padre ejemplar, una persona que llevaba a su hija a partidos de la NBA para que aprendiera e intentaba que el baloncesto creciera a un deporte más global e inclusivo. Un jugador con un impacto en el mundo difícil de cuantificar, un hombre que tras haber llegado a la cima del mundo continuó maravillándonos, una persona tan dedicada que va a ser más difícil vivir sin ella. Estarás con nosotros siempre.


Silvia Calvo (escritora de El Juvenil): Son unos día muy duros para el mundo del deporte, es una pena que una gran persona como Kobe se haya ido, mucha gente ha crecido viéndolo jugar, yo incluida, y era referente de muchas personas.


Pablo Jiménez de Cisneros (escritor de El Juvenil): Es imposible pensar en qué sería del baloncesto sin el icónico Kobe Bryant pero una tragedia nos ha hecho darnos cuenta de que hay que vivir cada día como si fuese el último pero que además nos ha demostrado que los héroes van y vienen pero las leyendas se quedan para siempre. Las redes sociales están constantemente con noticias ayudas y rememorando probablemente al mejor jugador de la historia o al menos al que ha inspirado a más personas a enamorarse de este increíble deporte que une tanto a las personas como hemos podido observar. Les recomiendo que vean el breve cortometraje en el cual se plasma en poco más de un minuto toda su vida a nivel baloncestístico con el cual ganó un Oscar. Mamba Out.

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